Caudalímetro: qué es, averías y consejos

El caudalímetro es de esos pequeños componentes cuya importancia es clave para el funcionamiento del coche. Te contamos todo sobre él.

En cuestión de averías, el caudalímetro es uno de los protagonistas más recurrentes, sobre todo si no realizamos una revisión periódica de nuestro vehículo para prevenir problemas.

En el caso de que no conozcas bien a este pequeño sensor, a continuación te contamos todo lo que necesitas saber sobre él y por qué es tan importante.

¿Qué es un caudalímetro?

Un caudalímetro es un sensor de pequeño tamaño, que tiene como función principal medir la cantidad de aire que entra en el colector de admisión.

Una vez calculada esta cantidad, envía la información a la centralita del motor, para que inyecte el combustible óptimo en los cilindros.

Gracias al caudalímetro, conseguimos rentabilizar al máximo el combustible, lo que nos permite aprovechar un mayor ahorro en su consumo y también emitir menos gases contaminantes.

¿Cómo funciona un caudalímetro?

El caudalímetro del coche aprovecha en realidad un sensor térmico que puede elevar la temperatura hasta 120 grados.

Cuando entra el aire exterior, el sensor se va enfriando y, por tanto, suministra una corriente eléctrica apropiada para mantener la temperatura.

Con esa electricidad se puede calcular la masa de aire que entra al motor y enviar la información a la centralita.

Además encontramos varios tipos de caudalímetros. Por un lado tenemos los mecánicos y, por otro lado, los electrónicos de inyección.

Consejos generales sobre el caudalímetro

Hay que tener en cuenta que el caudalímetro es uno de los componentes que no vamos a poder reparar.

No es una pieza excesivamente cara, pero su compra y sustitución supone un coste que podríamos evitar a veces con una revisión adecuada del vehículo.

Además, sí que podemos limpiarlo, ya sea por nuestra cuenta o si es necesario con la ayuda de un taller profesional, que seguro que aprovechará los productos específicos para mantenerlo lo mejor posible.

Como con otros tantos componentes, el tipo de conducción influye también en la vida útil del caudalímetro. La prudencia al volante nos permitirá mantenerlo por más tiempo.

También debemos garantizar que el filtro del aire funcione correctamente o sustituirlo cuando sea necesario. Su coste será menor al de sustituir el caudalímetro.

Los altos niveles de humedad o incluso las zonas costeras en las que la meteorología puede ser muy adversa, son aquellas en las que este componente puede sufrir más.

Otro elemento que influye en la durabilidad del caudalímetro es el tipo de aceite utilizado. Lo ideal siempre es utilizar aquellos que son recomendados por el fabricante.

Para evitar males mayores, también es importante conocer los síntomas de un caudalímetro averiado. Normalmente se presenta con estas señales:

  • El coche pierde potencia de forma notable.
  • El consumo de combustible es mayor de lo normal.
  • Es posible notar una marcha irregular en ralentí.
  • A veces sale humo oscuro desde el tubo de escape.
  • El panel de instrumentos puede identificarlo con un testigo iluminado.

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