Técnicas de conducción eficiente

12 Marzo, 2020

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La conducción eficiente ayuda al medioambiente, conserva mejor el vehículo y evita que tengas accidentes. Te contamos las mejores técnicas para ponerla en práctica.

 

Según la propia definición de la DGT (Dirección General de Tráfico), se considera conducción eficiente, como aquella que aprovecha al máximo todos los recursos y prestaciones del vehículo, al mismo tiempo que supone un mínimo impacto para el medioambiente.

 

En este artículo recopilamos las mejores técnicas de conducción eficiente, con las que no solo alargarás la vida útil de tu vehículo. También conducirás de forma más segura y reduciendo al máximo el efecto sobre el entorno.

 

Un arranque eficiente

 

En el arranque del vehículo es donde podemos estar cometiendo más errores. Un arranque eficiente consiste en iniciar el coche sin pisar el acelerador y, sobre todo, sin tener ninguna marcha puesta.

 

En los diesel, de hecho, se aconseja siempre esperar unos segundos antes de iniciar la conducción en primera.

 

Un uso eficiente de la primera marcha

 

Los coches automáticos van acaparando mayor cuota de mercado a un ritmo constante. Pese a ello, los vehículos con marchas siguen siendo mayoría.

 

Si tienes que conducir con marchas, no olvides que la primera está solo pensada para arrancar, en cuanto comience la conducción debes pasar a segunda.

 

Conducir con la primera marcha puesta produce un desgaste importante de combustible e incluso de la mecánica de nuestro coche. Además, provoca una mayor emisión de gases contaminantes, que podríamos evitar solo con gestionar bien las marchas.

 

Una velocidad uniforme

 

Sobre todo si conduces fuera de la ciudad, la velocidad uniforme es la mejor elección. Evitas tener que acelerar y frenar constantemente, desperdiciando así energía y gasolina.

 

En lugar de ello, reduces el consumo al máximo y tienes todo controlado para reaccionar ante cualquier imprevisto.

 

Los beneficios de la conducción preventiva

 

La conducción preventiva es aquella que se realiza previniendo todos los factores de riesgo. Es una forma de conducción eficiente, centrada en la seguridad del vehículo y, sobre todo, de los ocupantes.

 

Puedes practicar una conducción preventiva respetando las normas de circulación, sobre todo en cuanto a velocidad máxima de cada tramo.

 

También consiste en conducir de forma prudente, sin acelerones ni frenazos bruscos, teniendo en cuenta al resto de vehículos e identificando cualquier peligro o riesgo potencial, para evitarlo o poder actuar a tiempo.

 

Otros ejemplos de conducción preventiva son los siguientes:

 

  • Mantener una óptima distancia de frenado.
  • Observar el entorno para anticiparse ante el menor imprevisto.
  • Realizar un frenado progresivo cuando se detecta un obstáculo.
  • Evitar completamente las distracciones.
  • Prestar atención a los ángulos muertos y evitar zonas que creen incertidumbre.
  • Revisar los neumáticos para confirmar su presión.
  • Salir con tiempo para evitar las prisas.

 

La conducción eficiente y la gasolina

 

Si haces un repaso de todas las técnicas de conducción eficiente, puedes comprobar cómo la amplia mayoría te ayuda a ahorrar gasolina. Esto implica que conducir de forma eficiente también es bueno de forma directa para tu bolsillo.

 

Con una conducción eficiente puedes limitar el uso de gasolina, hacer trayectos más largos y tener que repostar con menos frecuencia.

 

Además, indirectamente, también ofrece un ahorro económico. Una conducción eficiente cuida al máximo los sistemas mecánicos y electrónicos del vehículo.

 

Conduciendo así, vas a ver reducidas las averías y el desgaste de cualquier pieza o sistema, por lo que no tendrás que invertir tanto dinero en reparaciones.