Vehículos IoT y conducción autónoma

03 Marzo, 2020

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La conducción autónoma depende del desarrollo de los vehículos IoT. Te contamos por qué son tan decisivos en los coches que podremos tener en el futuro.

 

El gran objetivo para el sector del automovilismo es la conducción autónoma. A pesar de que queda mucho para una autonomía total, los primeros avances ya se están dando.

 

Estamos disfrutando con nuevos modelos de coche, de algunas ventajas de conducción autónoma. Limitadas, pero sorprendentes.

 

Para que este avance cobre impulso y podamos pensar, realmente, en una conducción autónoma en el más amplio sentido, necesitamos del IoT.

 

¿Qué es el IoT y en qué punto está?

 

Se identifica IoT a las siglas de Internet of Things.  Su traducción al español se ha popularizado como Internet de las Cosas.

 

Es, en realidad, un estado de avance tecnológico, en el que todos los dispositivos están conectados entre sí.

 

No hablamos solo de teléfonos móviles, sino de cualquier dispositivo tecnológico, desde cámaras de seguridad en casa, hasta la nevera y, por supuesto, los vehículos.

 

Para que esto sea posible, necesitamos una nueva tecnología de conexión, que ya conocemos todos, la famosa 5G.

 

En la actualidad se está extendiendo la instalación de redes 5G para, probablemente durante verano de 2020, iniciar las primeras aplicaciones de esta tecnología de conexión a la Red.

 

¿Para qué sirve el IoT en coches?

 

El IoT en el sector automovilístico está pensado para que los vehículos puedan mantener una conexión constante con otros elementos de su entorno, en tiempo real y sin apenas latencia, con lo que podrán tomarse decisiones al instante, relacionadas con la conducción.

 

Sin el IoT, en la actualidad los coches solo pueden aprovechar conexiones vía WiFi, que están ciertamente limitadas, así como tímidos avances de interconectividad, por ejemplo, con mapas de carreteras online o centrales de emergencias.

 

La conducción autónoma y el IoT en coches

 

La conducción autónoma necesita lograr un avance importantísimo para hacerse realidad, la identificación del entorno y la predicción de ciertos elementos, como obstáculos en el camino.

 

Hay dos formas para conseguir este avance. La primera de ellas ya se está aplicando y es mediante sensores de identificación.

 

La tecnología aplicada a estos sensores sigue en desarrollo constante, pero ya hay vehículos capaces de identificar todo su entorno en 360º.

 

La segunda forma, que es totalmente compatible, se basa precisamente en la interconectividad mediante IoT con otros elementos.

 

El coche autónomo puede estar conectado, por ejemplo, con los semáforos de una ciudad, para predecir el tráfico, identificar zonas de congestión o circular libremente.

 

También puede estar conectado con la instalación de luminaria en la carretera. Con este avance, se puede adaptar la iluminación del entorno a las necesidades del vehículo, tanto para que los ocupantes tengan mejor visibilidad, como para que el propio vehículo sea más visible al resto.

 

Además, la interconexión puede darse entre los propios vehículos, compartiendo con ello información en tiempo real sobre tráfico, climatología, semáforos, iluminación, posibles obstáculos en la carretera, estado de la misma, cercanía entre los propios vehículos, etc.

 

La IoT en la conducción autónoma será la responsable de permitir una conexión de este tipo entre todos los elementos relacionados con la carretera.

 

De esta manera, el coche podrá circular con el menor riesgo posible y anticipándose a cualquier imprevisto, para garantizar la seguridad de los ocupantes.